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ESPIROMETRÍA-PRUEBAS DE FUNCIÓN PULMONAR

Indispensables para el diangóstico y el seguimiento


Este servicio se incluye en el de Diagnóstico de Asma, pues es el método diagnóstico no invasivo que nos confirma la obstrucción bronquial y su reversibilidad con broncodilatadores, fundamental para el confirmar o descartar el Asma Bronquial; la espirometría puede solicitarse de forma aislada y es de gran utilidad para demostrar el buen funcionamiento broncopulmonar en pacientes que deben someterse a cirugía con anestecia general, por lo que en muchos lugares es un estudio preoperatorio obligatorio. También ayuda mucho en el  diagnóstico de muchas otras enfermedad pulmonares y bronquiales.

La espirometría forzada registra el máximo volumen de aire que un paciente es capaz de movilizar tras realizar una máxima inspiración de aire, hasta una expulsión total de este aire, para medir el volumen de aire eliminado y el tiempo que se ha tardado en expulsar.


Cómo se realiza la prueba

La prueba de espirometría comienza con sentar al paciente junto al espirómetro para posteriormente administrar una boquilla, que está conectada al aparato de espirometría, a través del cual el paciente respirará inicialmente con normalidad. Es importante que el ambiente sea tranquilo. Posteriormente el personal sanitario la indicará que debe tomar la mayor cantidad de aire posible para llenar al completo sus pulmones. Cuando el personal se lo indique, debe expulsar dicho aire almacenado en los pulmones de la forma más rápida posible, hasta que no le quede absolutamente nada de aire en los pulmones. El ordenador del espirómetro registra los volúmenes y flujos espiratorios y los interpreta según una gráfica. Este ciclo se debe realizar entre 3 y 8 veces hasta que las gráficas y los datos obtenidos sean lo óptimos par una correcta interpretación pos su médico. Para ello el equipo sanitario debe valorar si los registros obtenidos cumplen criterios de aceptabilidad. En general la prueba se considera técnicamente satisfactoria cuando en tres curvas correctas la diferencia entre al menos 2 de ellas es menor del 5% o 100 ml.

En el caso de realizar una prueba de broncodilatación se deben administrar 2 – 4 inhalaciones de un broncodilatador como el salbutamol o terbutalina, y, tras esperar unos 20 minutos, volver a realizar la prueba para así poder ser comparada por su médico con la previamente realizada.


Preparación para el examen

El paciente debe ser informado previamente de la necesidad de la prueba y lo que se espera de ella. No deberá fumar ni tomar alimentos con cafeína o té en las horas previas a realizar la prueba. El paciente no debe de usar, a menos que su médico se lo indique, broncodilatadores en al menos 8 horas previas a la prueba en caso de broncodilatadores de corta duración como el salbutamol y la terbutalina, y de 12 a 24 horas previas en caso de broncodilatadores de acción más prolongada. Esto debe ser explicado de una forma más concreta por el personal sanitario dependiendo de la medicación que tome el paciente. El resto de medicación no tiene porqué ser suspendida a menos que sea indicado por su médico. Se recomienda no comer en las 4 horas previas a la prueba.

El paciente debe evitar llevar ropa ajustada, y, si es posible, aflojar la ropa que lleve puesta, para así poder realizar la prueba de una forma más cómoda.

Normalmente se le colocará una pinza en la nariz para que no se escape aire por ésta y todo el flujo salga por la boca.


Lo que se siente durante la prueba

Puede resultar algo agotador, incluso en ocasiones puede notar algo de mareo en relación con el esfuerzo de la espiración. El personal sanitario muy frecuentemente anima de una forma enérgica al paciente para estimularle a espirar de la forma más enérgica y a la vez lo más correctamente posible.


Razones por las que se realiza la prueba

La espirometría puede ser necesaria realizarla para establecer diagnósticos en relación con algunos síntomas como la fatiga respiratoria, pitos audibles durante la respiración, tos, dolor de tórax, etc.

A veces su médico pedirá la prueba para medir el impacto de una enfermedad pulmonar que ya padece, o, en ocasiones, para valorar la función espiratoria en pacientes con alto riesgo, como en el caso de fumadores o trabajadores con sustancias que causan problemas pulmonares. Otras veces sirve para valorar el resultado de algunos tratamientos sobre su problema respiratorio y realizar por tanto un seguimiento.

A veces se usa la espirometría para valorar el riesgo de la anestesia antes de una operación quirúrgica.

Algunos deportistas se someten a esta prueba para valorar su capacidad respiratoria.

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